No es la discapacidad, es el entorno
Hay quienes llegan a la universidad cargando apuntes, estrés y horarios imposibles; otros, teniendo que aprender a desenvolverse en espacios en los que, muchas veces, no fueron pensados para ellos y, aun así, avanzan.
Jorge Moreno, estudiante de primer semestre de Derecho en el Centro Universitario de los Altos (CUAltos), con sede en Tepatitlán, transita la universidad acompañado de lectores de pantalla, audiolibros y herramientas de voz que le permiten desenvolverse como estudiante con discapacidad visual.
Describe su experiencia universitaria como una travesía llena de retos, pero especialmente de satisfacción. “Ha habido algunas complicaciones, la travesía no ha sido fácil, pero siempre he dicho que a veces lo más difícil es lo que te deja más satisfacción”, comparte.
Jorge utiliza lectores de pantalla en su computadora y teléfono para escuchar textos, consultar leyes y revisar material académico; gran parte de su aprendizaje ocurre a través del audio, como podcasts, audiolibros e investigaciones que compara constantemente entre distintas fuentes.
“Me gusta mucho investigar. Comparar una ley con otra, preguntarles a otros abogados o compañeros y analizar”, explica.
Sin embargo, estudiar Derecho implica enfrentarse constantemente a documentos extensos, plataformas digitales y materiales físicos que no siempre son accesibles; para Jorge, uno de los mayores obstáculos no ha sido el contenido de la carrera, sino el entorno tecnológico que lo rodea. “A veces, las plataformas no son accesibles para los lectores de pantalla. Eso es algo que mucha gente no entiende”, comenta.
“Amigo no es el que te da el pescado, es quien te enseña a pescar”
Jorge insiste en algo que repite de forma constante: “No es la discapacidad, es el entorno discapacitante”. La frase resume gran parte de su manera de ver el mundo.
Para él, la inclusión no sólo depende de infraestructura o tecnología, sino también tiene que ver con la manera en que las personas aprenden a relacionarse con quienes viven una discapacidad; esto habla de empatía, pero también de autonomía. “A veces, la gente sobreprotege en el intento de ayudar”, explica. “Una cosa es proteger y otra es no dejar que la persona sea independiente”, añade.
Ese deseo de independencia llevó a Jorge, años atrás, a tomar una decisión que todavía recuerda con claridad: cuando estaba en preparatoria, su familia enviaba a un tío por él todos los días para asegurarse de que regresara seguro a casa; Jorge sabía que podía hacerlo solo, aunque su mamá todavía no estaba lista para creerlo. Entonces, aprovechó una clase libre, no le avisó a nadie y decidió regresar solo utilizando el tren.
“Estuvo mal, no recomiendo que lo hagan”, dice entre risas, “pero era la única manera de demostrar que sí podía”, reflexiona desde la independencia, un punto bastante importante para para muchos; el deseo de independencia, y más allá del deseo, la necesidad de tenerla: “Mi familia nunca va a ser eterna, y el que va a tener que resolver voy a ser yo”, subraya.
Hacerlo aun con miedo
Cuando habla de sus temores, lo hace desde otro lugar. Reconoce que todavía siente miedo al moverse solo por la ciudad o salir de noche, pero aprendió a no permitir que eso lo detenga. “Yo me veo seguro por fuera, pero tengo miedo por dentro”, admite. “Pero también sé que una persona valiente no es la que no tiene miedo, sino la que hace las cosas a pesar de él”.
Y es que, antes de entrar a la carrera, su mayor preocupación no era el ritmo de las clases ni la carga académica, sino el no quedar seleccionado dentro de la universidad. “Yo decía, y si no quedo, ¿qué voy a hacer?”, recuerda. Desde entonces, su forma de estudiar ha sido distinta a la de muchos de sus compañeros, aunque no menos exigente.
“No es disfrutar la meta. Es disfrutar el proceso”
Hoy, además de estudiar Derecho, Jorge participa en proyectos relacionados con inclusión y deporte adaptado. Actualmente trabaja en una iniciativa rumbo al mundial 2026 relacionada con futbol para personas con discapacidad visual. También tiene claro hacia dónde quiere llevar su carrera, le interesa el derecho familiar, el derecho corporativo y el área fiscal, aunque al hablar de su mayor meta, responde sin titubear, “Quiero ser presidente de México”, asegura sin rodeos.
Porque si algo queda claro al escucharlo hablar, es que Jorge no se define desde la limitación; habla de política, de injusticias, de inseguridad, de humanismo y de la necesidad de construir una sociedad más consciente. “La información es poder”, asegura. “Y si todos nos ayudáramos un poquito más, las cosas serían diferentes”, concluye.
Atentamente:
“Piensa y Trabaja”
“40 años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara"
CORRESPONSAL GACETA UDEG
Karely Pelayo Cortés
